{"id":447,"date":"2025-10-25T20:12:10","date_gmt":"2025-10-25T20:12:10","guid":{"rendered":"https:\/\/josevaldizan.com\/?p=447"},"modified":"2025-11-08T18:58:55","modified_gmt":"2025-11-08T18:58:55","slug":"grandes-obras-grandes-fracasos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/josevaldizan.com\/es\/grandes-obras-grandes-fracasos\/","title":{"rendered":"Grandes obras, grandes fracasos"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">La maldici\u00f3n de la infraestructura en el Per\u00fa<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siempre ha sido una fascinaci\u00f3n nacional concebir obras colosales con la convicci\u00f3n de quien edifica un imperio sobre un castillo de naipes. Es un ritual de los gobernantes peruanos, un espect\u00e1culo predecible que comienza con discursos exaltados, planos deslumbrantes y promesas de un futuro pr\u00f3spero. Se presentan maquetas impecables, se exhiben cifras que sugieren progreso, se anuncian revoluciones log\u00edsticas. Luego, inexorablemente, el entusiasmo cede ante la realidad: c\u00e1lculos err\u00f3neos, corrupci\u00f3n insaciable, burocracia paralizante. Y as\u00ed, lo que deb\u00eda ser la gloria del pa\u00eds se convierte en un monumento al absurdo, en una ruina moderna que nos recuerda que, en el Per\u00fa, la planificaci\u00f3n es solo una formalidad y el fracaso, un destino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el siglo XIX, cuando las locomotoras anunciaban la modernidad, el Per\u00fa apost\u00f3 por una red ferroviaria que atravesara los Andes. Henry Meiggs, aquel empresario que vend\u00eda sue\u00f1os como si fueran contratos de obra p\u00fablica, convenci\u00f3 al gobierno de que era posible domar la geograf\u00eda andina con rieles. Y en parte lo hizo. Pero no mencion\u00f3 que la deuda ser\u00eda insostenible y que, una vez concluidos, muchos tramos del ferrocarril ser\u00edan m\u00e1s monumentales que \u00fatiles. Lo que deb\u00eda ser la gran arteria del comercio se convirti\u00f3 en una red desconectada, un s\u00edmbolo de opulencia sin sentido, una infraestructura que nunca lleg\u00f3 a integrarse a la econom\u00eda nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1968, el gobierno de Juan Velasco Alvarado nacionaliz\u00f3 el petr\u00f3leo con la promesa de independencia energ\u00e9tica. Se cre\u00f3 Petroper\u00fa y, con ella, el sue\u00f1o de un pa\u00eds productor y refinador de hidrocarburos. En 1974, el Estado inaugur\u00f3 el Oleoducto Norperuano para transportar crudo desde la selva hasta la costa. Se prometieron ingresos millonarios, autosuficiencia y desarrollo. D\u00e9cadas despu\u00e9s, el oleoducto es una obra mal mantenida, plagada de fugas y derrames que han contaminado la Amazon\u00eda. La producci\u00f3n de petr\u00f3leo en la selva ha ca\u00eddo dr\u00e1sticamente, convirtiendo el oleoducto en un gigante oxidado que consume m\u00e1s dinero del que genera. Pero lo m\u00e1s grave es que, en su af\u00e1n de rescatarlo, el Estado decidi\u00f3 modernizar la Refiner\u00eda de Talara, otro desastre financiero en curso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El proyecto de modernizaci\u00f3n de Talara se present\u00f3 en 2014, bajo el gobierno de Ollanta Humala, con un costo inicial de 1,300 millones de d\u00f3lares. Se prometi\u00f3 que ser\u00eda una de las refiner\u00edas m\u00e1s avanzadas de Am\u00e9rica Latina. Pero el costo se dispar\u00f3. Hoy, con m\u00e1s de 6,500 millones de d\u00f3lares invertidos, la refiner\u00eda sigue sin operar al 100%. Petroper\u00fa, una empresa estatal con serios problemas financieros, se endeud\u00f3 hasta el cuello para terminar la obra y, como resultado, perdi\u00f3 su grado de inversi\u00f3n. As\u00ed, el Estado sigue inyectando dinero en una empresa que no genera resultados. El oleoducto no transporta suficiente petr\u00f3leo, la refiner\u00eda no tiene crudo para procesar y Petroper\u00fa est\u00e1 al borde del colapso. Es el eterno problema de la planificaci\u00f3n en el Per\u00fa: construir primero, pensar despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra obra que resume el delirio de grandeza y la ceguera planificadora del Per\u00fa es la Ruta Transoce\u00e1nica. Se concibi\u00f3 como un corredor comercial que unir\u00eda las costas del Pac\u00edfico con el Atl\u00e1ntico, conectando Per\u00fa y Brasil a trav\u00e9s de la selva y los Andes. Se prometi\u00f3 una revoluci\u00f3n log\u00edstica, una integraci\u00f3n sin precedentes. Construida con financiamiento brasile\u00f1o durante el gobierno de Alejandro Toledo, la Transoce\u00e1nica deb\u00eda ser la autopista del futuro en Am\u00e9rica del Sur. Pero nadie calcul\u00f3 bien el tr\u00e1fico. La mayor parte del comercio internacional sigue siendo mar\u00edtimo por los puertos del sur de Brasil: las curvas acentuadas en los Andes impiden el paso de los camiones con capacidad de transportar 50 toneladas de soja brasile\u00f1o. Como resultado, la carretera est\u00e1 subutilizada. Hay tramos abandonados, peajes impagables y una ausencia casi total de camiones transitando sus 2,600 kil\u00f3metros de asfalto. Una obra monumental que, parad\u00f3jicamente, no lleva a ninguna parte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 2001, el gobierno de Alejandro Toledo concesion\u00f3 el Aeropuerto Jorge Ch\u00e1vez con la promesa de convertirlo en el&nbsp;<em>hub<\/em>&nbsp;a\u00e9reo m\u00e1s importante de la regi\u00f3n. D\u00e9cadas despu\u00e9s, el proyecto sigue en ampliaci\u00f3n, pero con un problema may\u00fasculo: el acceso. La inauguraci\u00f3n del aeropuerto se ha postergado en varias ocasiones, sus pistas est\u00e1n listas, sus terminales concluidos, pero las v\u00edas de acceso siguen en el limbo. Se anunci\u00f3 un plan vial para conectar la nueva Ciudad Aeropuerto con la capital. Sin embargo, las obras avanzan con una lentitud exasperante. Si hoy un pasajero quiere llegar al aeropuerto, deber\u00e1 sortear el tr\u00e1fico ca\u00f3tico de Lima, atravesar calles colapsadas y rezar para que no haya un bloqueo de \u00faltimo minuto en las avenidas Faucett o Morales Du\u00e1rez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Megapuerto de Chancay es otra muestra de la planificaci\u00f3n improvisada. Se proyectaba como la gran entrada de Sudam\u00e9rica al comercio con China, una obra fara\u00f3nica que transformar\u00eda la costa central en un&nbsp;<em>hub<\/em>&nbsp;log\u00edstico de primer nivel. Pero el detalle inc\u00f3modo es que no hay v\u00edas adecuadas para conectar el puerto con el resto del pa\u00eds. La Panamericana Norte sigue siendo la misma carretera congestionada de siempre. Un cami\u00f3n que salga del muelle con carga tiene dos opciones: avanzar a paso de tortuga por una v\u00eda atascada de combis y tr\u00e1ileres o perderse en olvidadas carreteras interiores donde el abandono y la desolaci\u00f3n son los \u00fanicos habitantes. Se prometi\u00f3 una autopista moderna para conectar Chancay con el Callao. Pero la autopista no existe. Y, como si el absurdo necesitara un colof\u00f3n, el Puente Chancay, clave para la movilidad en la zona, colaps\u00f3 hace dos semanas, erosionada por el r\u00edo. Un s\u00edmbolo perfecto de la manera en que el Per\u00fa enfrenta la infraestructura: construir primero, pensar despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Per\u00fa est\u00e1 plagado de megaproyectos dormidos. Irrigaciones eternamente postergadas, carreteras devoradas por la selva, aeropuertos sin accesos, puertos sin caminos. \u00bfEs un problema de dinero? No solo. Es un problema de visi\u00f3n, de planificaci\u00f3n, de esa capacidad extinta en la pol\u00edtica peruana: la de pensar a largo plazo. Construir infraestructuras sin planificaci\u00f3n es condenarlas al fracaso antes de su inauguraci\u00f3n.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La maldici\u00f3n de la infraestructura en el Per\u00fa Siempre ha sido una fascinaci\u00f3n nacional concebir obras colosales con la convicci\u00f3n de quien edifica un imperio sobre un castillo de naipes. Es un ritual de los gobernantes peruanos, un espect\u00e1culo predecible que comienza con discursos exaltados, planos deslumbrantes y promesas de un futuro pr\u00f3spero. 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